Un movimiento de trascendencia generacional 25 años escuelas campesinas


La historia de México no puede entenderse sin los pueblos originarios tampoco puede negarse que esa misma historia ha estado marcada por el despojo



Cultura
Marzo 19, 2026 21:16 hrs.
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Rocío Alejandra Ayala Pimentel / › Divergencias Informativa

Presenta Pio Giovanni Chávez Segura, como coautor del libro "25 Años de Escuelas Campesinas en México", señala como es urgente la necesidad de -"perfilar estrategias de relevo generacional y de mayor visibilidad de estos sujetos sociales transformadores de la realidad, permitiendo también que surjan más propuestas y estrategias organizativas desde participantes de la academia, con comunidades campesinas y procesos organizativos".

En efecto, Chávez Segura no se equivoca, pues la historia de México no puede entenderse sin los pueblos originarios. Sin embargo, tampoco puede negarse que esa misma historia ha estado marcada por el despojo, la exclusión y la negación sistemática de sus derechos, una serie de hechos que al parecer, cuentan con la perpetuidad y anuencia de la élite política que apuesta por el aplazamiento de promesas por cumplir, mismas que se renuevan según el temporal de cada jornada electoral.

Es por eso que, hoy día, hablar de desarrollo rural, de educación o de políticas públicas sin colocar en el centro a los #Pueblos Originarios, es repetir los errores que nos han traído hasta aquí. Por eso celebro que este movimiento de #Escuelas Campesinas esté conmemorando 25 años, de esfuerzo constante, con altibajos si, y aprendizajes también, y siempre de la mano de quienes poseen la materia prima para este proyecto: los campesinos.

En este libro, presentado hoy en el Departamento de Sociología Rural de la Universidad Autónoma Chapingo - Oficial se narran las experiencias de las Escuelas Campesinas y nos recuerdan algo fundamental: los pueblos originarios no son sujetos pasivos de asistencia, son sujetos históricos de transformación, porque durante siglos han conservado conocimientos, formas de organización y prácticas que no solo han garantizado su sobrevivencia, sino que hoy representan alternativas reales frente a la crisis ambiental, alimentaria y social que vivimos.

Por ello, la restitución de sus derechos no puede limitarse a un discurso simbólico ni a reformas parciales, y de esto es muy consciente la comunidad científica agronómica, que busca sacar a su alumnos de las aulas para llevarlos a la práctica dinámica, integral y sustantiva del #Campo Mexicano

En este movimiento de escuelas campesinas, va implícito reconocer plenamente la autonomía de los pueblos, su derecho al territorio, a decidir sobre sus recursos naturales, a preservar su cultura, su lengua y sus aportes a la soberanía alimentaria de nuestro país. Asimismo, implica reconocer la fuerza transformadora de la relación del Estado con estas comunidades: pasar de la imposición a la consulta, de la asistencia al acompañamiento, y del control a la confianza. Restituir derechos es, en el fondo, un acto de justicia histórica y eso también se aprende en el campo, se siembra y, un día se hablará de la buena cosecha.

Con las escuelas de campo, también se busca, tal vez en segundo plano, corregir siglos de desigualdad estructural y también apostar por un futuro distinto; porque en los saberes comunitarios, en la milpa, en el trabajo colectivo, en el respeto a la tierra, hay respuestas que el modelo dominante no ha podido ofrecer.

Hoy más que nunca, México necesita escuchar a sus pueblos originarios. No como una concesión, sino como un reconocimiento legítimo de su papel en la construcción del país.

La verdadera transformación no vendrá de imponer soluciones externas, sino de fortalecer lo que ya existe en las comunidades: su capacidad de organización, su identidad y su dignidad.

Hablar de restitución de derechos es, entonces, hablar de devolver la palabra, el territorio y la posibilidad de decidir. Y en ese camino, experiencias como las Escuelas Campesinas no solo educan: siembran conciencia, construyen comunidad y abren la puerta a un país más justo, más incluyente y verdaderamente plural.

Pio Giovanni señala, "las escuelas campesinas se posicionan desde una renovada acción educativa y transformadora, crean condiciones de visibilidad y horizontalidad, para compartir y aprender "en piso parejo".

Sea pues, hay una constante en la narrativa de este libro: la verdadera transformación de México es con los pueblos, o no será.

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