TREGUA PÓLITICA ENTRE LIBERALES Y CONSERVADORES


Los entusiastas los inocentes y los bien intencionados

TREGUA PÓLITICA ENTRE LIBERALES Y CONSERVADORES


Política

Diciembre 31, 2019 16:27 hrs.
Política Nacional › México Estado de México
R. Antonio Huerta Paniagua › Divergencias Informativa

El pasado 27 de diciembre, todavía del 2019, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en una más de sus mañaneras, planteó una tregua política, la reconciliación para el fin de año, y aseguró que enviaría un mensaje de agradecimiento este 31 de diciembre.

Sobre la ’tregua política’, con su muy característica y espaciosa cadencia, gesto risueño e irónico y con un final de cine de imagen sugerida, dijo: ’Mi… propósito de año nuevo es que a todos los mexicanos nos vaya bien, que podamos hablar de una tregua si se admite, si se acepta que hagamos el intento político de una tregua entre liberales y conservadores, cuando menos hasta el año próximo…’.

Y bueno, los comentarios no se hicieron esperar, los hubo desde solidarios y acordes hasta críticos y en desacuerdo. Los entusiastas, los inocentes, los bien intencionados, escribieron en cuantas redes pudieron que, efectivamente, hay que hacer una tregua, que debemos reconciliarnos, etcétera; pero otros, destacaron que todo el año se la ha pasado AMLO puntualizando diferencias sociopolítica, económicas e incluso culturales y polarizando a la población, mostrando a la gente que en condiciones extremas se encuentra como adversarias; por un lado fifís y por el otro ’firulaises’ o chairos (amén de otros descalificativos), ricos versus pobres, y ahora liberales contra conservadores. Y sí que llamó la atención que el presidente marcara estas corrientes ideológicas.

Y es claro (al menos para el de la pluma) que hasta en este postrimero mensaje hace y recalca el Presidente de México esa separación, y en consecuencia, abona a la polarización de la población. Esto nos orilla a preguntarnos: ¿De verdad se desea una tregua?... Y más allá: ¿Se quiere a un México unificado?...

Como sea, es evidente que ni ’liliputienses’ ni ’blefusquienses’ hacen verdaderos esfuerzos por realmente unificar ideológica (política), cultural y económicamente a la nación.

Pero vamos. ¿Saben los lectores qué es el liberalismo y qué es el conservadurismo?... Muchos seguramente sí lo saben, pero de seguro son muchos más los que no lo saben.

Bien, brevemente: El pensamiento liberal nace del liberalismo, el cual fue un fenómeno histórico que se manifestó en el Siglo VXIII, en Europa. Las ideas políticas y económicas de esta corriente surgen principalmente a partir de la publicación del libro ’La Riqueza de las Naciones’, de Adam Smith. Los planteamientos de ese documento se oponían a los conceptos de poder que en esos tiempos ejercían las monarquías absolutas. El liberalismo en sus planteamientos originales postulaba limitantes al poder estatal para beneficiar la libertad individual. Económicamente, propone basar la actuación de los individuos en el derecho natural a la libertad personal, a la propiedad privada, promueve la iniciativa y la producción, así como el desarrollo de mercados y el comercio; además, sostiene que la economía está determinada por leyes naturales que se desenvuelven y desarrollan según su mecánica interna.

En todo el Continente Americano, los movimientos independentistas de finales del siglo XVIII y principios del XIX, fueron capitaneados por hombres que compartían la ideología liberal. En 1821, el hoy México, estaba inmerso en estas ideas que pugnaban por transformar el régimen colonial; y tanto el liberalismo político como el económico fueron tomados como bandera por diversos grupos a partir del Siglo XIX.

Se esperaba que mediante el triunfo del liberalismo el surgimiento de nuevas estructuras de poder se tradujera en mejores condiciones de vida; pero la realidad fue y es otra, actualmente con el liberalismo se refinaron las formas de explotación y discriminación, y las brecha social y económica entre la población se ensanchó de manera exagerada.

Ahora, también brevemente: El pensamiento conservador, está fundado en principio en los planteamientos teóricos del filósofo Edmund Burke, quien a finales del Siglo XVIII resalta el pensamiento conservador en la sociedad atacando los principios individualistas de la Ilustración y de la Revolución Francesa. Burke, sostuvo la existencia de un universo moral fijo ligado a un sistema de valores trascendentales, constituido por los sectores sociales con mayor capacidad económica, quienes eran los elegidos por el creador para fijar las normas de conducta aplicables a toda la sociedad.

Estas ideas las compartía la clase hegemónica en Nueva España (en la Colonia); y en 1821, apoderándose del movimiento y la conducción política del nuevo régimen, no perdieron privilegios. Y a diferencia de los liberales, los conservadores tuvieron una clara definición de sus objetivos: conservar la religión católica como única, conservar sus fueros y privilegios, oponerse al sistema federativo, representativo, a los ayuntamientos electivos y en general a todo lo que fuera de elección popular. Ellos manifestaban representar a toda la gente con propiedades (grandes propiedades, terratenientes), al clero (el alto clero, el clero político) y a todos aquellos que querían el ’bien para la patria’.

Pero no es tanto a los herederos de aquellos liberales y conservadores de finales del Siglo XVIII y principios del XIX a los que AMLO se refirió en su reciente homilía matutina. La historia de México continuó y así se llegó a mediados y finales del Siglo Decimonónico, y es a los herederos de estos últimos liberales y estos últimos conservadores a los que el C. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos hizo de alguna manera referencia.

Me refiero, por los liberales, a Benito Juárez, Melchor Ocampo, Guillermo Prieto, Valentín Gómez Farías, Miguel Lerdo de Tejada, Santos Degollado y otros más; y por los conservadores a Antonio Pelagio de Labastida y Dávalos (Obispo de Puebla), Félix Zuluaga, Leonardo Márquez y muchos más.

A mediados de ese siglo, las posturas ideológicas de liberales y conservadores eran totalmente encontradas, lo cual llevó la nación a guerras intestinas e intervenciones extranjeras sangrientas. Finalmente, en 1867, triunfan los liberales y entra México a una etapa conocida como la República Restaurada. En el siguiente cuadro se plasman las principales diferencias ideológicas entre liberales y conservadores de mediados del Siglo XIX:

Liberales Conservadores
Insistían en que la fidelidad de los ciudadanos debía ser hacia el Estado; y esa fidelidad no debía compartirse con la iglesia, el ejército o cualquiera otra corporación. Consideraba a la sociedad dividida en estamentos (clases sociales) con la existencia de grupos privilegiados a los cuales dicha sociedad les debía fidelidad.
Promovían un Estado civil fiscalmente poderoso, con igualdad jurídica de todos los ciudadanos y la eliminación de fueros y privilegios. Impulsaban los fueros, privilegios y canonjías para militares y el clero (los eclesiásticos)
Concebían como forma de gobierno una república federal representativa con autonomía municipal. Concebían una forma de gobierno integrada por un Estado fuerte y centralizado, organizado como república centralista.
Defendían la libertad económica, la protección de la propiedad privada, la suspensión de alcabalas; así como una reforma agraria con la expropiación de los bienes de la iglesia y de las comunidades indígenas para estimular la propiedad privada y la concentración de la riqueza. Concebían la política económica de manera proteccionista, con el fomento a la industria y sin intentar transformar la estructura agraria.
Impulsaban la libertad de pensamiento, de expresión y de culto; así como la separación de la Iglesia y el Estado; también, la educación impartida por el Estado, el registro civil e instituciones de asistencia administradas por el Estado. Exigían la religión católica como única, que la Iglesia conservara sus propiedades y ejerciera servicios de educación y asistencia a la población.
Privilegiaban la alianza con los Estados Unidos para evitar invasiones de potencias europeas. Consideraban a la monarquía española como aliada y a Inglaterra como fuete de capital y tecnología avanzada; y propugnaban por la no intervención de los Estados Unidos en asuntos internos y económicos de México.

Y en la lógica del actual gobierno, el C. Presidente de la República y sus colaboradores (gabinete en turno), son los herederos, o algo así, de estos últimos liberales. Juárez es su principal figura. Y los herederos de estos últimos conservadores, pues son la ’mafia del poder’, los fifís, algunos empresarios, algunos políticos de sexenios pasados, etcétera y etcétera. Y bueno, se les solicita a sendos grupos una tregua decembrina.


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