LA CUENCA LECHERA DE TEXCOCO (9) - La Competencia en la Venta de la Leche - Texcoco - divergenciasinformativa.com.mx

LA CUENCA LECHERA DE TEXCOCO (9)


La Competencia en la Venta de la Leche



Ganadería

Junio 14, 2021 18:45 hrs.
Ganadería Nacional › México Estado de México
Antonio Huerta Paniagua. › Divergencias Informativa

Empezó a haber una competencia con compañías más fuertes en la concentración y producción masiva de leche pasteurizada, que con la ayuda de las tiendas de autoservicio (los supermercados) impulsaban la venta de la leche que producían esas nuevas empresas; además, con las presentaciones que innovaban, como los envases desechables de cartón tetra pack (mucho más baratos que las botellas de vidrio), abarataban sus costos de producción.

Al respecto. la leche que los ranchos de la Cuenca Lechera de Texcoco vendían, como ya se ha anotado, se envasaba en botellas de vidrio retornables, lo que implicaba todo un sistema de rutas de reparto a domicilios o tiendas y la recolección de las botellas vacías, esto obligaba a tener una flotilla de vehículos, con sus costos de mantenimiento y compra de combustibles (lo cual se abatió cuando los ganaderos les vendieron los vehículos a los choferes y les cedieron las rutas). Pero este sistema incluía la existencia de la maquinaría necesaria para lavar y desinfestar dichas botellas. Y desde luego que esto se incluía en los costos de producción. En cambio, la entrega de leche a los supermercados por parte de las nuevas empresas lecheras disminuía las rutas y la entrega de grandes cantidades de producto se realizaba en un solo evento, lo cual disminuía sus costos de producción. Amén de que los envases de vidrio eran caros y los ranchos de la cuenca los tenían que estar reponiendo.

La competencia era férrea y algunos ganaderos locales, para poder permanecer en el mercado, tuvieron que abandonar los envases de vidrio y cambiarlos por los nuevos envases desechables de cartón, por el famoso tetra pack, en el que aún en la actualidad se vende la leche. Y desde luego que esto implicó una modificación de fondo en los sistemas de envasado de leche.

Uno de los pocos ranchos sobrevivientes de la Cuenca Lechera de Texcoco es el Rancho Xalapango, que para poder hacerle frente a la competencia y conservar algunos mercados locales, eliminó los envases de vidrio y los sustituyó por bolsas de plástico con la capacidad de un litro. La leche que vende este rancho la reparte en una camioneta a diferentes tiendas y panaderías de La ciudad de Texcoco y sigue siendo de muy buena calidad.

Y con respecto a los pequeños productores, era común en la ciudad de Texcoco verlos rancheando su leche (repartiéndola a domicilio) en una bicicleta o en una camioneta destartalada. Actualmente ya son muy raros los lecheros que reparten la leche en bicicleta. Y es que ese grupo de pequeños productores también estuvo sujeto a los factores que en general afectaron negativamente la producción de leche en la región.

Paralelamente, los insumos en general se encarecían y la competencia daba muy poco margen para incrementar el precio de la leche al consumidor final. Pero lo determinante fue que el Gobierno Federal estableció un precio máximo de este producto por formar parte de la canasta básica del mexicano; y como para los gobiernos los descontentos sociales y las consecuencias políticas por los incrementos en los precios de ciertos productos alimenticios pues siempre han sido prioridades, aún por sobre el sacrificio de ciertos sectores productivos, se fijó un precio máximo del litro de leche.

Al respecto, tanto los viejos ganaderos de la Cuenca Lechera de Texcoco como sus descendientes, como el Señor Isidoro Rodríguez Rey, coincidiendo, relatan lo siguiente:

’Lo que nos mató, la puntilla que acabó con casi todos ranchos de la zona, fue el establecimiento, por parte del Gobierno Federal, del precio límite de la leche en el año de 1984, a seis pesos el litro, y no lo podíamos subir más. Con ese precio no cubríamos nuestros costos de producción, así que empezamos a vender el ganado y a cerrar los ranchos.’

Las Cuotas al IMSS

Los trabajadores de los ranchos estaban sindicalizados desde principios de la década de los cuarenta, el IMSS se creó en enero de 1943; y en esos primeros años del Instituto había ciertos espacios legales para poder inscribir a los trabajadores de agrícolas a las explotaciones agropecuarias. Fue hasta mediados de la década de los setenta, con base en una ley del IMSS, que los ranchos y sus trabajadores se inscribieron a esa institución. Pero no hubo cobro de cuotas por parte del IMSS sino hasta 1980. En ese año, el IMSS les cobró a los ranchos dichas cuotas, pero de manera retroactiva, de 1975 o 76 a ese año, y con las multas y los recargos ’aplicables’.

Finalmente, la Asociación Ganadera, llegó a un acuerdo con la Institución y las cuotas terminaros de pagarse hasta 1982. Esos pagos extraordinarios, más el incremento de los costos de producción, la competencia con otras empresas que de alguna manera disminuyeron las ventas, la imposibilidad de aumentar el precio de la leche y otros factores, influyeron también de forma negativa en la economía de los ranchos.

La Recría y Reposición de Ganado

El ganado bovino que en los grandes ranchos de la Cuenca Lechera de Texcoco había era de excelente calidad y de razas cuya función zootécnica era la producción de leche; la mayoría eran vacas Holstein, y en algunos ranchos había también vacas de raza Holandés y Pardo Suizo, también un poco de ganado Santa Gertrudis.

Fue un gran orgullo para toda la Cuenca Lechera de Texcoco el que Don Ricardo Gómez (QEPD), cuando fue dueño del Rancho Santa Mónica, recibiera un reconocimiento y premio por parte de asociaciones ganaderas de los Estados Unidos por tener un ganado de alto registro. Un ganado equiparable en calidad genética y productiva con el de cualesquiera países europeos con tradición lechera o del propio Estados Unidos.

Con la finalidad de replicar esa calidad de ganado en la Cuenca Lechera de Texcoco, en 1980, el Gobierno Estatal, a través de la empresa Fertilizantes del Estado de México, S.A. de C.V., instaló en la ciudad de Texcoco un centro de recría de ganado para apoyar la producción lechera; así como un centro de acopio de sorgo, cebada, melaza y otros productos necesarios para la alimentación del ganado bovino. La idea era abatir en algo los costos de producción; pero desafortunadamente por problemas económicos (y desde luego que también políticos), la empresa cerró sus puertas y la cría de ganado se canceló.

El tiempo pasaba y los ganaderos de la cuenca lechera empezaban ya a perder el interés (y las posibilidades económicas) por la recría de ganado con material genético de importación, ya que les resultaba caro adquirirlo porque se pagaba en dólares, y la moneda mexicana se devaluaba frente al dólar.

Desde el principio del sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970 – 1976) hasta finales del sexenio de Miguel de la Madrid (1982 – 1988), el tipo de cambio del peso mexicano frente al dólar pasó de $12.50 a $2,290.00. En 1993, durante el gobierno del Lic. Carlos Salinas de Gortari, se reemplazó la moneda de cambio por el ’nuevo peso’. De esta forma, $1,000.00 (mil pesos) se convirtieron de pronto en N$1.00 (un nuevo peso). Con esa nueva conversión, en el periodo salinista (1988 – 1994), el peso mexicano frente al dólar pasó de $2,290.00 a $3,410.00 o $3.41 nuevos pesos.

Las Nuevas Generaciones y los Nuevos Retos

Por otra parte, los ganaderos originales se hacían viejos y empezaban a fallecer o incluso, retornaban a España a sus terruños (ya no estaba Franco gobernando y las cosas en España eran ya diferentes). Y en muchos casos, sus descendientes, mostraban intereses personales distintos a la actividad ganadera y emprendían otros negocios o ejercían las profesiones que habían estudiado. Muchos de los descendientes de esos ganaderos migraron a otras partes del país o al extranjero. Ante este panorama, pues algunos rancheros vendieron sus propiedades.

Además, ya había nuevos retos a los cuales enfrentarse en el mercado nacional de la leche. Se hacía éste más agresivo y competitivo. A fin de cuentas, la infraestructura ganadera en la Cuenca Lechera de Texcoco fue paulatinamente pensada de tal manera que llegó a estar diseñada para cierto tipo de explotación y venta de la leche. Y para enfrentar los nuevos retos, había que hacerle cambios radicales al sistema de producción; y, lamentablemente, o no se tenían los apoyos y recursos financieros suficientes para ello, o no había ya quien los realizara.

El Incremento de la Población y la Urbanización

Adicional a lo anterior, debido a los planes gubernamentales de supuesto ’desarrollo’ y la determinación de áreas habitacionales alrededor de las grandes metrópolis, se redefinieron los usos del suelo y muchísimos terrenos con vocación agropecuaria se declararon para uso urbano. De esta forma, prácticamente, tuvo luz verde el crecimiento de la mancha periurbana de la Ciudad de México.

Además, a partir del año 1985, a causa del devastador terremoto de 8.1 grados en la escala de Richter que afectó a la ciudad de México, mucha gente del entonces Distritito Federal salió de la ciudad y se estableció en las áreas periurbanas a la dicha ciudad o en los desarrollos urbanos del Estado de México.

Entonces, los rancheros de la Cuenca Lechera de Texcoco se empezaron a ver presionados por fraccionadores y hasta por políticos, hubo algunas invasiones de tierras por grupos políticos, amenazas, en fin. Con todas estas presiones encima, muchos ganaderos o sus herederos decidieron vender sus ranchos a empresas fraccionadoras de particulares, al INFONAVIT (Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores) o a grupos políticos, como Antorcha Campesina (aquí Antorcha Popular). Finalmente, esos ranchos terminaron siendo fraccionamientos de interés social.

La Delincuencia

Este apartado será muy superficial por la naturaleza del tema, por lo que se guardará total anonimato, ya que algunos casos fueron muy lamentables entre los ganaderos de la Cuenca Lechara de Texcoco, y en general entre la comunidad española de la misma ciudad de Texcoco.

La ciudad de Texcoco y sus alrededores, en términos generales, fue una región muy segura. La delincuencia no era un fenómeno social común. Pero conforme la población alrededor de la Ciudad de México se incrementaba y la mancha urbana avanzaba, se fueron dando casos delincuenciales que afectaban negativamente y aún a la fecha afectan en ese sentido a la población en general. Y los ganaderos de la cuenca lechera no se vieron libres de tales actos delictivos.

En la cuenca, desde el principio de su establecimiento, el robo de ganado (el abigeato) no era raro, tampoco lo era el robo de pastura; pero bastaba con que los ladrones supieran que los ganaderos o sus veladores estaban armados para disuadirse de sus fechorías. Pero con el tiempo, de forma paralela al crecimiento de la mancha urbana, empezó a haber robos más agresivos en las propiedades, asaltos a mano armada, asesinatos aislados y otros actos delictivos, hasta llegar a situaciones más graves como las del orden del crimen organizado, como los secuestros y las extorciones, los montos de los rescates e incluso asesinatos relacionados con esos secuestros, en fin. Muy lamentable fue (y es) que en algunos de estos actos delincuenciales estuvieron involucrados no nada más los delincuentes, sino hasta quienes supuestamente tenían que combatirlos. Tal y como sigue ocurriendo en la actualidad en este México.

Un caso que consternó a toda la cuenca lechera fue el asesinato de un próspero ganadero en especial: Unos rufianes, muy de mañana, interceptaron al chofer del ganadero que iba a transportar a sus hijos a la escuela; lo sometieron y lo obligaron a tocar la puerta de la casa, y cuando una de las empleadas del hogar la abrió, ingresaron los delincuentes. Ya dentro golpearon a la trabajadora, terminaron de golpear al chofer y ante los gritos salieron la esposa y el esposo. Al esposo lo asesinaron ahí de un balazo, a la esposa le dieron un tiro por la espalda y continuaron golpeando a los empleados. Por fortuna, los hijos del matrimonio agredido corrieron a esconderse. Los rufianes algo robaron y huyeron. Con el tiempo, después de unas investigaciones y operativos, los delincuentes fueron apresados, era gentuza de Iztapalapa.

La delincuencia, pues, fue y es también, de alguna manera, un factor que desanimó y ha desanimado a algunos ganaderos a continuar con sus actividades productivas; e igual, esto ha coadyuvado a que muchos rancheros consideraran optar por vender sus propiedades. Hasta este nivel de profundidad se dejará este apartado.

Bien, a groso modo estas fueron las principales causas que en diferentes medidas y pesos determinaron que la gran mayoría de los grandes ranchos de la Cuenca Lechera de Texcoco, casi de forma súbita, a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa del siglo pasado, cerraran sus operaciones.

Continuará parte 10


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