EL BRINDIS DEL DESIERTO


Por los personajes que participaron, el ’Brindis del Desierto’ fue un acto considerado ignominioso en el devenir histórico de México



Cultura
Febrero 11, 2026 19:44 hrs.
Cultura ›
Roberto Antonio Huerta Paniagua / › Divergencias Informativa

Por los personajes que participaron, el ’Brindis del Desierto’ fue un acto considerado ignominioso en el devenir histórico de México, así que, la historia oficial lo ha intentado borrar de la memoria.

Roberto Antonio Huerta Paniagua

El ’Brindis del Desierto’ fue un hecho considerado ignominioso en el devenir histórico de México, por lo que fue borrado de la historia oficial y nunca se mencionó en las escuelas. Este brindis aconteció dentro del marco de la Guerra de Intervención Estadounidense de 1846 a 1848, conocida en la historia mexicana también como ’La Guerra del 47’.

BOSQUEJO DE LA GUERRA DEL 47

Para mayor precisión, bien vale un somero bosquejo histórico de esta guerra, sin entrar en detalles de las causas imperialistas y filosóficas que la causaron: El 15 de marzo de 1846, el presidente de los Estados Unidos, James K. Polk, recibió informes de su enviado a México, John Slidell, en el sentido de no haber logrado arreglos con el gobierno mexicano sobre su reconocimiento como ministro plenipotenciario de Texas, como nuevo estado de la Unión Americana. Además, un destacamento mexicano rechazó a un grupo de guerrilleros tejanos en Carrizaleño, entre los ríos Nueces y Bravo, lo cual le sirvió al presidente norteamericano como pretexto para iniciar la guerra. Así, el presidente Polk empezó a concentrar tropas estadounidenses en la línea del río Bravo.

El 17 de marzo, inician las hostilidades entre México y Estados Unidos con la invasión de tropas estadounidenses por Tamaulipas, siendo hasta el 11 de mayo cuando el presidente Polk le declara formalmente la guerra a México. De aquí en adelante se desatan las hostilidades, el ejército norteamericano invade México, acontecen las grandes batallas y, finalmente, al año siguiente, los estadounidenses llegan a las inmediaciones de la Ciudad de México.

Entre el 22 y 23 de febrero de 1847 acontece la Batalla de la Angostura, el día 27 de febrero siguiente ocurre en la ciudad de México la Rebelión de los Polkos (militares mexicanos de élite y católicos contra soldados mexicanos). El 18 de abril se lleva a cabo la Batalla de Cerro Gordo. El 27 de marzo de 1847 el puerto de Veracruz es atacado por el por el ejército estadounidense al mando del general Winfield Scott y el día 29 cae la plaza. Los norteamericanos se internan en el territorio nacional y el 19 de agosto se lleva a cabo la Batalla de Padierna, en Contreras, Distrito Federal. Al día siguiente los invasores toman el convento de Churubusco. Se pacta una corta tregua que no llega a acuerdos y se reanudan los combates. El 8 de septiembre acontece la Batalla del Molino del Rey y Casa Mata. El 12 de septiembre los norteamericanos, con su artillería, inician el asedio del Castillo de Chapultepec y al día siguiente lo toman.

Finalmente, el 14 de septiembre es izada la bandera de los Estados Unidos en el Palacio Nacional, en la Ciudad de México, en donde estuvo casi nueve meses antes de que fuera arriada el 30 de mayo de 1848, al confirmarse el tratado de paz entre los dos países por parte del Senado Norteamericano.

Todas las batallas fueron perdidas por el ejército mexicano, aunque la historia oficial las califique de heroicas y en las que se sacrificaron bizarramente innumerables patriotas mexicanos…

EL TRATADO DE GUADALUPE HIDALGO

Volviendo a 1847, el gobierno mexicano, encabezado ahora por el Lic. Manuel de la Peña y Peña, quien fuera el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por ministerio de ley se hizo cargo del poder ejecutivo al quedar acéfala la presidencia por la renuncia del general Antonio López de Santa Anna, sale de la capital del país rumbo a Toluca para instalarse en Querétaro.

Al poco tiempo el gobierno mexicano inició a través de sus representantes las negociaciones con los representantes estadounidenses para lograr un tratado de paz y, sobre todo, para fijar las fronteras entre los dos países.

Finalmente, el 2 de febrero de 1848, en la Villa de Guadalupe Hidalgo, Ciudad de México, se firma el ’Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América’. Por parte de México este tratado fue firmado por José Bernardo Couto, Miguel Atristain y Luis González Cuevas; y, por lo Estados Unidos de América, Nicholas Trist. Sin embargo, como ya se dejó ver arriba, entró en vigor hasta el 30 de mayo del mismo año cuando fue ratificado por el Senado Norteamericano.

Este tratado, conocido como el ’Tratado de Guadalupe Hidalgo’, estableció que México cedería más de la mitad de su territorio, que comprende la totalidad de lo que hoy son los estados de California, Arizona, Nuevo México, Texas, Nevada, Utah y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. Además, México renunciaría a todo reclamo sobre Texas y la frontera internacional se establecería en el río Bravo del Norte o río Grande. Como compensación, los Estados Unidos pagarían 15 millones de dólares por daños al territorio mexicano durante la guerra.

EL BRINDIS DEL DESIERTO

En este escenario, pero al margen de las negociaciones del gobierno mexicano y a pesar de haberse firmado ya el Tratado de Guadalupe Hidalgo, las autoridades del ayuntamiento de la Ciudad de México invitaron al general Winfield Scott y su alto mando a un banquete en el Convento del Desierto de los Leones, en donde aconteció un ignominioso y vergonzoso brindis. Don Vicente Riva Palacio, en su magna obra ’México a Través de los Siglos’, veladamente deja entrever el origen político e ideológico de los que llevaron a cabo este lamentable hecho (Riva, 1981):

’El ayuntamiento de México… …habiéndose convertido en fiel ejecutor de la voluntad del ejército americano, y aumentó su desprestigio ofreciendo al general Scott y su oficialidad un convite en el lugar llamado ’el Desierto’, el 29 de enero. Este obsequio al enemigo hecho por aquella corporación ilegal, formada por individuos oscuros y desconocidos y en mucha parte extranjeros, fue juzgado como un acto indebido y antipatriótico, y objeto de justa y acervada censura’.

Don Vicente Riva Palacio no menciona los nombres de los participantes ni que se dijo en ese brindis: ’…individuos oscuros y desconocidos y en mucha parte extranjeros…’. Obviamente los integrantes del ayuntamiento de la Ciudad de México eran personalidades públicas bien conocidas, así que este párrafo no se refiere a personas, sino a sus orígenes, orígenes que don Vicente prefirió velar con estas letras. Sin embargo, otros autores posteriores, abiertamente los señalan. Por ejemplo, Márquez (2024), afirma lo siguiente:

’El 29 de enero… muy temprano, alrededor de las siete de la mañana, se reunieron en casa de… un doctor de apellido Hegewitz, todos los seguidores del ultra masónico Valentín Gómez Farías (el no, por supuesto) con el alcalde del ayuntamiento de la ciudad, Francisco Suárez Iriarte, y el general del ejército invasor, Winfield Scott Hancock. De ahí se dirigieron al hoy convento del Desierto de los Leones, para tener un encuentro.
En esa reunión, ’Quedaron registradas algunas intervenciones, como la del alcalde Suárez… quien… dijo: "Severas lecciones que se han dado a México’, pero según el historiador Zamacois, los liberales puros… pedían la total anexión de México a Estados Unidos, no solamente lo negociado en el Tratado Guadalupe Hidalgo, y le ofrecieron a Scott la presidencia de México.
El historiador Óscar L. Cisneros, relata que Scott respondió en ese… "Brindis del Desierto’, diciendo…: "Agradezco y declino el honor ofrecido, pero mis intenciones políticas son las de convertirme en candidato a la presidencia de mi país. También considero que la anexión de México a la Unión Americana no es conveniente, porque México con su gran mayoría de población india, sería una carreta con ruedas cuadradas, que obstaculizaría el desarrollo y progreso de los Estados Unidos de Norteamérica’.

Como complemento y ampliación de lo sostenido por Márquez, en la página de los ’Españoles de Cuba’ (2020), con un día de desface, se asevera lo siguiente con respecto a lo acontecido en ese brindis:

’El 30 de enero de 1848, el Ayuntamiento liberal de la Ciudad de México, presidido por don Francisco Suárez Iriarte… entre cuyos miembros estaba de síndico don Miguel Lerdo de Tejada… [quien] llegó a pedir abiertamente al general de Scott que aparte de quedarse en México fuera implantado el protestantismo sustituyendo la religión católica y al… estilo Filipinas quitar el idioma español de la enseñanza en México e imponer el idioma inglés incluso [manifestó que] estaban dispuestos a desembolsar de su bolsillo para que maestros yankees vinieran a México a enseñar el idioma inglés al… estilo Thomasites en Filipinas… [Miguel Lerdo de Tejada] …después fue ministro de Juárez, [y] tuvo a bien ofrecer el banquete en el Desierto de los Leones. Ahí [él] le ofreció al general Winfield Scott y a su Estado Mayor un festín… [y] se brindó por la derrota de México’.

De acuerdo con este sitio, lo anterior está registrado en las memorias del coronel Ethan Allen Hitchcock, que luego fue general en la guerra civil americana, miembro del Estado Mayor del general Scott. Él, publicó en 1909, en Nueva York, un libro que se llama ’Fifty years in camp and field, diary of Major-General Ethan Allen Hitchcock’, y es toda su historia militar. Ahí, él narra circunstancialmente cómo ’los liberales puros no querían que Scott se fuera de México sin que antes destruyera completamente al ejército mexicano y a la iglesia mexicana y, si se podía, de una vez nos anexaran completamente; no nada más Nuevo México y California. Pero Scott se negó y no tenía autorización para eso’.

Cuatro años atrás, Espinosa (2016), coincidiendo también con el 30 de enero de 1848 como la fecha de ese brindis, consignaba lo siguiente:

’Enero 30 de 1848: Ofrece un grupo de "mexicanos distinguidos" el banquete conocido como Brindis del Desierto, a los representantes del ejército norteamericano que tenían tomada la ciudad de México durante la guerra de invasión, para hacerles saber su beneplácito por abrir la posibilidad de que nuestro país fuera anexado completamente a Estados Unidos… Es en este contexto cuando se confirma las sospechas de que había una fuerte tendencia anexionista entre algunos mexicanos llamados liberales puros. El Ayuntamiento de México, encabezado por el alcalde Francisco Suárez Iriarte, liberal jacobino que había sido ministro de Gómez Farías, organiza un Día de Campo y ofrece un brindis al general Scott para ensalzar el triunfo de Estados Unidos sobre México, y le pidieron sutilmente al militar norteamericano que se convirtiera en dictador de México al frente de 15 mil soldados.
En el Diario del coronel Ethan Allen Hitchcock, inspector general del ejército estadounidense de ocupación que refiere datos y detalles que corroboran esta entrega infame que hicieron estos mexicanos llamados liberales… Dice en una parte ese Diario: "yo estoy en guardia en todo este tipo de cosas, pero los hombres parecen muy sinceros. Son todos del mismo partido, el llamado de los "puros" y no vacilan en expresar su deseo de que las tropas norteamericanas puedan dominar este país hasta aniquilar completamente al ejército mexicano, a fin de que pueda establecerse con seguridad un gobierno civil adecuado.
Se oponen a la paz, pero sólo por el propósito mencionado. Se oponen al pago de dinero por parte de los Estados Unidos al gobierno de México, diciendo que no hará más que corromper a los que están en el poder. Dicen que si el gobierno de los Estados Unidos cree deberle algo a México por el territorio exigido, ellos quisieran que las tropas norteamericanas se quedaran en el país y aseguraran un buen gobierno para México’.
Hitchcock los califica como "mexicanos inteligentes". Mientras, en Querétaro, Manuel de la Peña toma protesta como presidente de México en forma interina, y condena a los traidores que aspiran a anexar a nuestro país con Estados Unidos. Por cierto, tampoco estaban todos los norteamericanos de acuerdo con el robo a México, pues personajes como el diputado federal Abraham Lincoln se pronunció en contra de la guerra contra México que significaba la anexión de Nuevo México, Arizona y California.
El propio Nicholas P. Trist, comisionado en jefe de Estados Unidos en la negociación del Tratado Guadalupe Hidalgo, informó al Departamento de estado que en México no había un partido de la guerra a todo trance, sino un partido netamente anexionista decidido a la incorporación a Estados Unidos. A la hora de firmar el Tratado en febrero 2 de 1848-, Trist hubo de hacer un esfuerzo de equilibrio espiritual y hasta físico para concluir el acto donde su país entraba en posesión legal de los territorios nórdicos de México. Es triste leer tantos documentos que dan cuenta de cómo algunos mexicanos prefieren perder a su nación con tal de ver caer del gobierno a su enemigo’.

UNA BREVE REFLEXIÓN FINAL

Este fue, pues, el ’Brindis del Desierto’, un brindis enmarcado en un banquete organizado en el convento del Desierto de los Leones, por Francisco Suarez Iriarte, jefe de la asamblea municipal extraordinaria que gobernaba la Ciudad de México (Ayuntamiento), y el futuro ministro de Benito Juárez, Miguel Lerdo de Tejada, ofrecido el 29 de enero de 1848 a los jefes de las fuerzas de ocupación estadounidenses.

En ese banquete los liberales puro (masones) de la asamblea brindaron por la ocupación del país, que veían con buenos ojos la intervención norteamericana, con la esperanza de que la presencia de las tropas norteamericanas trajera paz y el establecimiento de las tan admiradas instituciones estadounidenses. En este evento se planteó la posibilidad de que la totalidad del país fuera anexado a la unión americana.

Triste y vergonzosamente la actuación de los mexicanos en esta guerra de intervención no solo quedó en los campos de batalla, sino también en la clase política que no demostraba unión ni patriotismo.

Después de todo esto, los norteamericanos se retiraron de México y aquí los enfrentamientos entre mexicanos: conservadores y liberales, se agudizaron. Aconteció la Guerra de los Tres Años, la Segunda Intervención Francesa y el Segundo Imperio. Ya habían pasado poco más de veinte años de aquella guerra de intervención. En los Estados Unidos gobernaba el general Ulysses S. Grant, XVIII presidente de ese país, quien había peleado en México en dicha guerra; y él manifestaba:

’Yo no creo que haya habido una guerra más perversa que aquella de los Estados Unidos contra México… …siempre me avergonzaré de mi país cuando pienso en esa invasión.
La Rebelión Sureña (la Guerra Civil Norteamericana) es consecuencia de la guerra con México; las naciones también son castigadas por sus transgresiones’.

En México, luego de la derrota de los conservadores en 1867, en la etapa conocida en la historia oficial como ’la restauración de la república’, los caminos se llenaron de bandoleros. Eran restos de antiguas guerrillas armadas por los republicanos, y aunque los romantizaron, como ’El Zarco’, del maestro, escritor y periodista, Ignacio Manuel Altamirano, no dejaban de ser bandas de rufianes. Hubo además levantamientos abiertamente políticos en contra de las leyes aplicadas por el gobierno juarista, como el de Julio López Chávez en la zona de Chalco y de Texcoco, el estado de Morelos, sur y este de San Martín Texmelucan y rumbo al oeste hasta Tlalpan, Estado de México.

Luego surgió el Porfiriato, así llamado por el apellido del general Porfirio Díaz, pero realmente creado y fundamentado por las leyes de reforma juaristas. Después, la Revolución Mexicana, la Guerra Cristera y luego unas asonadas. Todos actos de armas con héroes falsos (incluso desde las guerras de independencia), muchos sólo fueron unos traidores y vede-patrias, asesinos, ambiciosos del poder; y ahora tienen monumentos, bustos, avenidas y escuelas con sus nombres y hasta sus imágenes están en los billetes de la moneda nacional.

Así es en México, así es en los Estados Unidos Mexicanos. Y la historia oficial alimenta estas figuras.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Ávila C., E. y A. Rojas T. 2012. Historia de México II. Del Imperio de Iturbide al México Actual. Ediciones Quinto Sol, S.A. de C.V. México, D.F. pp. 47-54.
Españoles de Cuba. 2020. Los liberales mexicanos brindaron con los invasores estadounidenses. Españoles de Cuba. Info. Disponible en: https://espanolesdecuba.info/2020/01/05/los-liberales-mexicanos-brindaron-con-los-invasores-estadounidenses/
Espinosa B., L. 2016. Enero 30 de 1848: Enero 30 de 1848: Ofrece un grupo de "mexicanos distinguidos" el banquete conocido como Brindis del Desierto. Regio.com. Disponible en: https://elregio.com/Noticia/c3173182-cea0-4fc1-9116-c4ac3a2e7f69
Herrera P., M. 2018. Historia de México en mapas conceptuales. Editado por Mario Herrera Pineda. Lomas de Cristo. Texcoco, México. pp. 213-221.
Huerta P., R.A. 2010. Efemérides de los Estados Unidos Mexicanos. Instituto Veracruzano de la Cultura. Veracruz, Ver. México pp. 44, 61, 62, 78, 84, 116, 183, 193, 194, 195-199.
Las Historias de México. 2018. El brindis del desierto: una vergüenza liberal. Publicación de Las Historias de México. Disponible en: https://www.facebook.com/las.historias.de.mexico/posts/el-brindis-del-desierto-una-vergüenza-liberalen-el-año-de-1848-después-de-que-mé/918362435007033/
Márquez P., C. 2024. El Brindis del Desierto. Claudio Márquez Passy. Disponible en: https://claudiomarquezpassy.com/ensayos/f/el-brindis-del-desierto
Riva P., V. 1981. México a Través de los Siglos. Decimoséptima edición. Editorial Cumbre, S.A. México, D.F. Tomo octavo. P. 273.

Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.

EL BRINDIS DEL DESIERTO

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.