Conciencia de Clase

El fracaso del STUACh, un fracaso de la política sindical

Carlos Carral Hernández

El fracaso del STUACh, un fracaso de la política sindical

Universitarias

Agosto 26, 2020 13:51 hrs.
Universitarias Nacional › México Estado de México
Carlos Carral Hernández › Divergencias Informativa

Siempre que un sindicato habla de lo que ganó en una negociación contractual, les pregunto si podemos hablar de una victoria en la lucha por mejorar sus condiciones de trabajo, o por el contrario, si debemos hablar solo de una actualización de sus ingresos directos e indirectos en función del índice inflacionario; creo que en la mayoría de los casos estamos en el segundo supuesto, no hay victoria en la lucha de los trabajadores, solo una actualización en los ingresos que cada vez se refleja menos en el salario directo.

El fenómeno no es privativo del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma Chapingo -STUACh-, es una constante del mundo sindical, prácticamente todas las organizaciones están metidas en esa dinámica y peor aún, existe una indefinición mayor en muchos otros temas importantes, de la discusión ni hablar, la mayoría de las asambleas ahora versan en la exigencia de rendición de cuentas y su respectiva oposición de sus dirigencias.

Seguramente el 80% de trabajadores afiliados a un sindicato dirán que el objetivo de ellos es la defensa de los derechos de los trabajadores, una idea imprecisa y además romántica, imprecisa porque habla parcialmente del objetivo histórico que se ha reservado a estas agrupaciones y romántica porque ni si quiera tienen definido a qué se refieren cuando hablan de ’defensa’, para muestra un botón, no es lo mismo defender la asignación igualitaria a todos los trabajadores y trabajadoras de tiempo extraordinario, que defender a un trabajador o trabajadora que fue descubierta en estado de ebriedad en horas de trabajo o peor, robando algo del centro de trabajo, si la finalidad de un sindicato es defender lo indefendible, creo que valdría la pena primero definir ¿qué entra en lo indefendible y qué no?.

No existe desde hace muchos años una política sindical, el efecto de las famosas reformas estructurales en el mundo del trabajo lo deja de manifiesto; empezando con la reforma laboral de Calderón que entró en vigor el primer día de gobierno de Peña Nieto, en la que se atentó contra los derechos individuales de los trabajadores y siguiendo con la reforma laboral de López Obrador, que hizo una calca en la Ley Federal del Trabajo de lo que se estableció en el T-MEC en materia laboral, en la que se atentó en contra de los derechos colectivos de los trabajadores, lo cierto es que los sindicatos, las federaciones y confederaciones, no han tenido una estrategia medianamente clara para enfrentar los efectos de estos cambios en el mundo del trabajo.

Lo peor del asunto es que los sindicatos no saben qué está pasando y como diría Noam Chomsky, ni quiera saben qué no lo saben. Ante la embestida que la mano de obra está sufriendo desde el actual gobierno, muchos sindicatos han creído que la estrategia para sobrevivir es afiliarse a la confederación que encabeza Pedro Haces Barba o a la que creó el nuevo prócer de la democracia sindical Napoleón Gómez Urrutia; los que han optado por no acercarse a esos nuevos centro de poder, creen que enconcharse en su fuerza tradicional los llevará al final del túnel, ambas medidas un grave error, ninguna de ellas apuesta por la formación y la organización de sus bases, de ahí que no sean capaces ni se garantizar su participación en una manifestación multitudinaria.

¿Cómo han llegado los sindicatos a estos niveles de desorganización? Cómo lo explica Ortega y Gasset en la Rebelión de las masas, la visión generalizada que tiene la sociedad alcanzó a las filas de los sindicatos, sus integrantes, pero sobre todo sus dirigentes, piensan que no existe nada intermedio entre el fenómeno y la acción, priorizan las acciones violentas y reaccionarias, es decir, no hay lugar para la teoría y la discusión, y si no hay lugar para buscar explicaciones tentativas a fenómenos de la realidad inmediata, mucho menos hay espacio para tratar de definir un proyecto que piense en las futuras generaciones.

Si hablamos del fracaso del STUACh en el proceso que intentaron para defender sus intereses, lo señalamos primero porque no fueron capaces de prever ningún cambio del escenario mundial, particularmente lo relativo a la pandemia y porque cuando menos por tercera vez, la inmediatez los llevo a estar a punto de romper ellos mismos su proceso de huelga, con lo que se hubiera fracturado muy seguramente unos de los pocos sindicatos fuertes que aun existen, una debilidad que el gobierno ya detectó y que puede utilizar como la puerta de entrada a la liquidación de la Universidad.

¿Existe un sindicato que tenga claro a dónde va?, creo que no, no existe en este momento alguna organización que este preocupada de discutir muchos elementos necesarios para su programa de acción, creen que saliendo a las calles a marchas y plantones hacen mucho, no se han dado cuenta que ni aunque lograran derrocar a este gobierno u otro, lograrían un cambio real en la política laboral.

carralhernandez@gmail.com

Delegado Presidente de la Delegación Valle de México
del Colegio de Abogados del Estado de México A.C.


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