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De adicto a ADICTO (Y la salud)

De mal en peor la comunicación entre adicto y codependiente

Ernesto Salayandía García

De mal en peor la comunicación entre adicto y codependiente


Salud

Agosto 22, 2021 16:44 hrs.
Salud Nacional › México Chihuahua
Ernesto Salayandía García › Divergencias Informativa

Un drogadicto en casa
Lo he dicho muchas veces lo difícil y complicado que es vivir con un alcohólico, con un drogadicto o enfermo emocional, que al caso es lo mismo y cuando me refiero a enfermo emocional tengo que considerar al farmacodepente, lodopata, marihuana, maniaco depresivo, a las víctimas de trastornos alimenticios, bulimia, anorexia, obesidad, a los adictos a los espejos, prendidos de la vigorexia, a los neuróticos y por supuesto al mismo codependiente, propiamente, vivir al lado de un enfermos, es como si se tratara de una maldición, no hay poder humano que te rescate y en este tenor, cabe destacar la pésima convivencia y por ende comunicación entre un adicto activo o no y un codependiente que viven en el costal de perros y gatos, palpablemente en el mismito infierno, donde ninguna de las dos partes da su brazo a torcer y es el cuento de nunca acabar

Características de una torpe comunicación
Irrumpir, no dejar hablar, es decir interferir con algún comentario mientras la otra persona está hablando, robar o cambiar del tema del que la otra persona está hablando, no mirar a los ojos, estar distraído, mostrando poco o nulo interés con una actitud de apatía, ir manotazos, azotar puertas, aventar cosas como una demostración de enojo, Insultar, explotar, humillar, ofender, denigrar, comparar, ridiculizar, arremedar, provocar, retar, culpar, revivir el pasado, embarrar en la cara errores cometidos, involucrar a terceros, carecer de tolerancia, romper con los vínculos de comprensión y respeto, especular, suponer y dar por hecho lo que se piensa y se cree, aferrarse a ello, sin permitir el debate, que la otra persona se defienda, Juzgar, sentenciar, culpar, dar la espalda y cancelar el dialogo, dar la espalda, mantenerse en silencio, resentirse y olvidar que el silencio es una plataforma muy clara de expresión que muestra indiferencia, por supuesto, echar culpa, estar predispuesto, negatividad, poner etiquetas, tener prisa, nula tolerancia, posponer el dialogo, lavarse las manos, ser mecha corta, irritable, explosiva, usar groserías, calificar, descalificar, sentenciar, amenazar, retar.- Tan malo el pinto como el colorado.-

Le negación, ante todo
Ninguna de las dos partes en conflicto acepta su responsabilidad, no reconoce la rebanada del pastel que le corresponde, lo más sencillo e echarle la culpa al otros, ambos son actores, adicto y codependiente, merecedores a ganar el Oscar de la academia, maximizan , minimizan los hechos, rompen bruscamente los vínculos, usan la lengua, como si fuera un verdadero bisturí, tan mala es la comunicación, que establecen una tormenta de culpas, uno contra el otro, rompen con facilidad los nexos, emocionalmente se golpean severamente, se conocen también que saben dónde y cómo golpear, hay una tormenta de reclamos, berrinches, amenazas, se denigran con frases y groserías, no hay sano juicio es un dialogo, por demás toxico, sumamente enfermo, claro está que se llenan de resentimientos y rompen con los vínculos de una buena comunicación, entre más pasan los días, es mucho más dócil establecer la armonía y el dialogo.

Perfiles de los enfermos
El adicto, en materia de comunicación, es hipersensible, hay que tratarlo con pancistas, se siente hecho a mano, la mayor parte del tiempo está a la defensiva, sus reacciones son infantiles, agresivas, por demás neuróticas, es mecha corta, grosero, humillante, retador, soberbio, aplica el código que la mejor defensa es el ataque, por supuesto, es histórico guarda en su pasado amargas heridas profundas del alma, no escucha razones, contradice por naturaleza, no acepta su responsabilidad, es hipócrita, aparenta ser lo que no es, mitómano, extorsionador emocional, es narcisista, egocéntrico, apático, cerrado, terco, mitómano, se defiende a capa y espada, justificando sus nefastas actitudes, por ende, sus adicciones, no tiene humildad, carece de sano juicio, es labioso, no hay quien le gane y es terco como una mula, mientras que el codependiente es aferrado, se cree el dueño de la verdad y la defiende a capa y espada, no sabe pedir las cosas, regaña, agrede, insulta, intimida, humilla, compara, se resiente, por supuesto que se auto conmisera, se cierra al dialogo, es tajante, autoritario, hostiga, denigra, humilla, insulta, no sabe reconocer sus errores, mucho menos ofrecer disculpas o pedir perdón por los insultos. ambos buscan alianzas y justifican así mismos, escogen escenarios equivocados para la comunicación que se torna en peleas, no usan los espacios adecuados, ni los momentos apropiados para comunicarse, cometen serios errores en ese sentido, nadie les enseño los códigos de una buena comunicación, ni hacen un esfuerzo por capacitarse, escuchar conferencias, ver películas, asistir a talleres, creen que lo saben todo.- Muchas veces el codependiente cree que echándose a llorar va a lograr darse a entender.-

La comulación no verbal
Somos más visuales que auditivos, el mensaje tiene un 70 por ciento en la comunicación corporal, un 20 por ciento en la comunicación facial y tan solo un diez por ciento en la comunicación oral, es decir, tenemos una mala comunicación debido a que ofrecemos un lenguaje corporal rígido, comprimido, desganado y mostramos, una expresión facial de enojo, tensa, por demás triste, expresamos un movimiento torpe, perezoso, sin luz, ni energía, el lenguaje corporal puede revelar tanta o más información que las palabras, la conducta no verbal funciona como las cookies en internet: sin darnos cuenta, nuestro cuerpo transmite constantemente información sensible sobre nuestras intenciones, sentimientos, conocimiento o personalidad. Incluso cuando estamos quietos o en silencio, los gestos, las posturas, las expresiones faciales y la apariencia hablan por nosotros, y pueden resultar muy elocuentes. El lenguaje corporal y la comunicación no verbal cuentan quiénes somos, cómo nos sentimos o cuáles son nuestros gustos. En la interacción, la conducta no verbal informa además de nuestro grado de comprensión y nivel de acuerdo, e incluso puede desmentir lo que estamos diciendo en ese momento.

Hablar por hablar no es bueno
Hablar es mucho más que reunir palabras de forma más o menos afortunada; escuchar es mucho más de que oír; y comunicar es mucho más que enviar y recibir paquetes de datos. Comunicar es compartir una información racional y emocional, poniéndola realmente en común, acordando con la otra persona su significado y valoración. Y eso no se consigue plenamente sin la intervención de la conducta no verbal. Evolutivamente hablando, el lenguaje corporal nos acompaña desde mucho antes de convertirnos en humanos, está fuertemente vinculado con la parte emocional, intuitiva e instintiva de nuestro cerebro, y se desarrolla principalmente en el plano inconsciente. De ahí su importancia, y también su desconocimiento. Quizás nuestra especie no tenga más de 200.000 años, pero el origen de nuestro lenguaje corporal se remonta a la aparición de los primeros mamíferos, hace unos 300 millones de años. La diferencia de edad es abismal. Y aunque la arrogancia de nuestro flamante neocórtex nos invite a pensar que la conducta no verbal es la parte más primitiva de la comunicación, en realidad es la que más experiencia evolutiva acumula y, con toda probabilidad, la más influyente en nuestra conducta.


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